Hoy encontré algo que escribí a mano cuando era adolescente y quiero compartirlo transcrito con todo y errores. Era sobre mi fascinación por el rock y su historia.

“Como expresión netamente juvenil, el rock nació en los 50 para satisfacer necesidades de los adolescentes, que querían algo diferente a los elegantes sonidos de sus padres. Representados en crooners del estilo de Sinatra, Perry Como y grandes orquestas de música lavada que nada decían a los jóvenes.

Los artistas del rock de entonces fueron, casi en su totalidad, menores de 25. Llegados los 60, tanto aquellos adolescentes como sus artistas preferidos compartieron los 20 años; decían tantos. Los artistas y los grupos que aparecieron en esa década tenían, en consecuencia, una música vital y rebelde. Hablaban a la generación universitaria y escolar con mucha vigencia y lenguaje propio. De alguna forma, el rock parecía que iba a ser siempre música de jóvenes y para jóvenes. Cuando ellos pasaran de los 30 se pensaba, desaparecerían de la escena, y serían reemplazados por otros más jóvenes, que asumirían las banderas generacionales de sus antecesores.

Nadie realmente pensó en lo que podría ocurrir cuando tanto el público como sus ídolos pasaran —horror de horrores— de los 40. Pero sobrevivieron —y también llegaron ahora a los 50. Nadie los ha jubilado. Nadie los ha encerrado en ancianatos del rock. Aunque han ido apareciendo figuras nuevas, jóvenes, con un gran ascendiente sobre la generación nueva. Artistas con la capacidad de responder a las inquietudes de cada nueva generación de adolescentes.

El eslogan de los 60 fue “No confíes en nadie mayor de 30 años”, en un rechazo a los mayores que de alguna forma representaban al statu quo, el “establecimiento” palabra que casi era grosería. Ahora muchos jóvenes de entonces son más que adultos y bastantes de sus ídolos siguieron su camino. Un camino que debió ser difícil cuando se han visto obligados a competir contra las figuras de moda del momento. Así mientras los Bee Gees, Travolta, Madonna, Michael, Jamme’, Arrested Development, y otros respondían a las juveniles inquietudes, los ídolos de épocas anteriores o habían desaparecido o mantenían bajos perfiles o con frecuencia producían música casi lastimera.